Nunca hiciste nada.
Lo rompiste, y no moviste un solo dedo para repararlo.
Y ahora añoras el pasado, sufres el la nostalgia de la más aguda.
La extrañas. Oh, sí, la extrañas-no hay día que no lo hagas- y parece
que no habra día que no lo hagas.
Y ahora, sentado te das cuenta, en este momento caes en la cuenta,
eres capaz de apreciar el hecho de que, ese vacio se quedara irreparablemente, vacio.
Sin sustitutos, sin emulaciones, sin ficciones. Nada.
Solo un vacio, solo la llaga más cruel de todas,
Aquella que no amenaza con el termino de mi existencia,
sino que se propone como tarea el recordarme con dolor
mi falta de valor, de juicio, de temple,
aquella flaqueza mía por la que desperdicié aquello que,
ahora no puedo sino recordar, añorar y esperar.
Lo siento. Te extraño.
Bye dude.
11.12.11
8.12.11
La verdad se resiste a la simplicidad.
De nuevo. Haciendo el intento, porque solo se muere cuando muere la esperanza.
Y yo, sigo esperando, sigo desando el poder, el ser capaz.
Como esto sigue siendo un intento, obviamente tengo problemas con esto de "ser capaz". Primero no sé como hacerlo, segundo, ni siquiera sé bien el que quiero hacer, de manera concreta, tangible e inteligible, pero pues, el intento es todo lo que puedo hacer, no?
Ciertas cosas que decididamente han cambiado mi esquema de un posible, futuro proceder, es el darme cuenta que el peor enemigo de la productividad, del avance y del desarrollo, es el perfeccionismo, o más precisamente, el perfeccionismo prematuro.
No es un aliento a la mediocridad, sino un aliento a los riesgos, al "hazlo", porque nada pasa sí nada haces.
Es muy improbable lograr algo perfecto al primer intento, o al segundo, o tercero, cuarto o quinto, pero es absolutamente imposible lograr algo perfecto, si nunca es intentado.
Por tanto, aquí estoy, yo de nuevo, intentando.
A Pesar de la amplia cantidad de errores e imperfecciones de las que estoy seguro, cometo en este mismo instante, no puedo sino intentar.
También, de manera más relevante y relacionada al futuro desarrollo de este mi proyecto que carece de una clara idea de como decidí embarcar, es el hecho de que la verdad se resiste a la simplicidad.
Sea como sea que se vea, en que plano te lo plantes, ninguna idea que potencialmente pueda ser catalogada como cierta, puede ser simple, fácil o unidimensional.
No es un afán propio de entorpecer el entendimiento, sino de conocer su complejo y quimérico estado, en el que demasiados factores convergen con demasiados contextos, y se cruzan con demasiados matices, hasta el punto de perdernos en el laberinto de nuestro propio raciocinio, de extraviar objetivos, confundir los caminos y alterar resultados.
El conocimiento no puede ser tratado no sin cautela, pero de manera inevitable, hemos de perdernos en nuestro camino hacia ella, puesto que nadie ha sido capaz de confrontarse con aquella polimorfa, tentativa y excesivamente fantasiosa criatura que llamamos verdad. Pero esto no debe de ser motivo de angustia, sino de sosiego al saber que no hay más que seguir luchando-buscando- nuestro rumbo, hasta encontrar nuestro método, nuestros rastro de migajas y volver a nuestro estado de "claridad".
Si, siento que lo anterior ha sido excesivo y un tanto pretencioso, pero como firmemente creo, ya sea porque siempre he sido proclive a expresarme de esta manera o porque es la manera que encuentro más apropiada de abordar ciertos, sino todos los temas, nada que amerite cien palabras se merece menos de mil.
Este proyecto mio no es, como es obvio, la excepción a esta idea mía, porque a leguas trasluce que no pretendo hacerlo demasiado sencillo, coherente u ordenado, al menos en el sentido tradicional, ya que, estoy perdido, estoy en mi búsqueda, y estoy, a pesar de todo, disfrutando de mi estadía permanente en este infinito laberinto que conozco como vida.
He escrito absolutamente demasiado.
Y yo, sigo esperando, sigo desando el poder, el ser capaz.
Como esto sigue siendo un intento, obviamente tengo problemas con esto de "ser capaz". Primero no sé como hacerlo, segundo, ni siquiera sé bien el que quiero hacer, de manera concreta, tangible e inteligible, pero pues, el intento es todo lo que puedo hacer, no?
Ciertas cosas que decididamente han cambiado mi esquema de un posible, futuro proceder, es el darme cuenta que el peor enemigo de la productividad, del avance y del desarrollo, es el perfeccionismo, o más precisamente, el perfeccionismo prematuro.
No es un aliento a la mediocridad, sino un aliento a los riesgos, al "hazlo", porque nada pasa sí nada haces.
Es muy improbable lograr algo perfecto al primer intento, o al segundo, o tercero, cuarto o quinto, pero es absolutamente imposible lograr algo perfecto, si nunca es intentado.
Por tanto, aquí estoy, yo de nuevo, intentando.
A Pesar de la amplia cantidad de errores e imperfecciones de las que estoy seguro, cometo en este mismo instante, no puedo sino intentar.
También, de manera más relevante y relacionada al futuro desarrollo de este mi proyecto que carece de una clara idea de como decidí embarcar, es el hecho de que la verdad se resiste a la simplicidad.
Sea como sea que se vea, en que plano te lo plantes, ninguna idea que potencialmente pueda ser catalogada como cierta, puede ser simple, fácil o unidimensional.
No es un afán propio de entorpecer el entendimiento, sino de conocer su complejo y quimérico estado, en el que demasiados factores convergen con demasiados contextos, y se cruzan con demasiados matices, hasta el punto de perdernos en el laberinto de nuestro propio raciocinio, de extraviar objetivos, confundir los caminos y alterar resultados.
El conocimiento no puede ser tratado no sin cautela, pero de manera inevitable, hemos de perdernos en nuestro camino hacia ella, puesto que nadie ha sido capaz de confrontarse con aquella polimorfa, tentativa y excesivamente fantasiosa criatura que llamamos verdad. Pero esto no debe de ser motivo de angustia, sino de sosiego al saber que no hay más que seguir luchando-buscando- nuestro rumbo, hasta encontrar nuestro método, nuestros rastro de migajas y volver a nuestro estado de "claridad".
Si, siento que lo anterior ha sido excesivo y un tanto pretencioso, pero como firmemente creo, ya sea porque siempre he sido proclive a expresarme de esta manera o porque es la manera que encuentro más apropiada de abordar ciertos, sino todos los temas, nada que amerite cien palabras se merece menos de mil.
Este proyecto mio no es, como es obvio, la excepción a esta idea mía, porque a leguas trasluce que no pretendo hacerlo demasiado sencillo, coherente u ordenado, al menos en el sentido tradicional, ya que, estoy perdido, estoy en mi búsqueda, y estoy, a pesar de todo, disfrutando de mi estadía permanente en este infinito laberinto que conozco como vida.
He escrito absolutamente demasiado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)