Nunca hiciste nada.
Lo rompiste, y no moviste un solo dedo para repararlo.
Y ahora añoras el pasado, sufres el la nostalgia de la más aguda.
La extrañas. Oh, sí, la extrañas-no hay día que no lo hagas- y parece
que no habra día que no lo hagas.
Y ahora, sentado te das cuenta, en este momento caes en la cuenta,
eres capaz de apreciar el hecho de que, ese vacio se quedara irreparablemente, vacio.
Sin sustitutos, sin emulaciones, sin ficciones. Nada.
Solo un vacio, solo la llaga más cruel de todas,
Aquella que no amenaza con el termino de mi existencia,
sino que se propone como tarea el recordarme con dolor
mi falta de valor, de juicio, de temple,
aquella flaqueza mía por la que desperdicié aquello que,
ahora no puedo sino recordar, añorar y esperar.
Lo siento. Te extraño.
Bye dude.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Y ahora tú escribes...