A veces nos da miedo citicar lo normal.
La normalidad da certeza, seguridad, confianza...
¿Que más reconfortante que esto? Nos gusta la normalidad.
No pensemos. No es necesario cargar el yugo de nuestras propias decisiones.
Sigamos la corriente. Hagamos las cosas "como son", porque "así debe de ser"
No nos molestemos en buscarnos y conocernos, sí con encajar en el molde social basta. No reparemos por un instante en el porque de las cosas, el cuestionarse es cosa de apóstata, hippies, rojos, resentidos, revoltosos, vagos, infieles y buenos para nada.
Sustenta el sistema, porque al final, Todas estas cadenas son para mí propio bien, ¿verdad? Para asegurar mí libertad y seguridad...¿?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Y ahora tú escribes...